
Autolimpiable
Según Fernández, “si se recubriera el 15% de Madrid con este material (fachadas, adoquines, pavimentos…) la contaminación podría reducirse a la mitad”. Pero esto no es todo, pues este cemento se limpia a sí mismo, consiguiendo que las fachadas no se ennegrezcan y se mantengan con su color original. La única pega es que es algo más caro que el cemento normal pero, tal y como indican sus promotores, comprarlo supondría menos de un uno por ciento del coste total de la obra de un edificio. Su valor oscila entre 0,8 céntimos de euro y 1,2 euros el kilo, dependiendo de si es anticontaminante o sólo autolimpiador. Ahora queda lo más difícil, concienciar a las constructoras para que lo usen sin subir aún más el precio de la vivienda.